Una forma de mejorar la circulación sanguínea es manteniendo un peso adecuado para la estatura y contextura que tenemos. En ese sentido, los alimentos juegan un papel importante.
El primer paso consiste en adoptar una dieta pobre en grasas saturadas y asegurar un aporte de proteínas, minerales y vitaminas adecuado.
Se debe optar por las carnes magras y los pescados, y tomar abundantes frutas, verduras, y productos integrales.

