Cómo resistirse a los alimentos “adictivos”

Las sustancias químicas del cerebro, en especial la hormona dopamina, juegan un papel importante con relación a las adicciones.

En el caso de la dopamina, ésta es un neuro-transmisor que, si se libera sin control, puede fácilmente hacer que la persona se “enganche” a lo placentero.

En ese sentido, existen algunos alimentos que producen una sensación inmediata de placer y que pueden convertirse en adictivos porque aumenta este tipo de hormona. Los alimentos más calóricos son los que ponen en marcha este proceso, según han demostrado los estudios.

A continuación se presenta una recopilación de los alimentos más “peligrosos” y las alternativas para que ahora seas capaz de no caer en la tentación.

 

Chocolate: Una dosis de energía
Este producto estimula porque contiene cafeína y teobramina y eso ya es suficiente motivo para que el cuerpo te lo pida. Pero hay más: calma el estrés porque tiene hidratos de carbono y grasas vegetales; sube el ánimo y rebaja la sensación de depresión gracias a otra de sus sustancias, casi mágica, la feniletilamina.

De todas maneras, en algunos casos esa tendencia a comer chocolate puede indicar un descenso de la glucosa o que tu estado de ánimo está algo bajo. Incluso algunos estudios aseguran que a tu organismo le puede faltar un mineral, el magnesio y lo reclama de esa forma.

La mejor elección: Si tu deseo de comerlo es muy fuerte, opta por una onza de chocolate negro (70 u 80% de cacao). Muérdelo poco a poco y disfruta de su sabor. Está demostrado que el cacao, por ser rico en flavonoides, contribuye a una tensión arterial saludable. Ese efecto se inhibe si se añade leche.

 

Todo lo dulce: Euforia inmediata
El sabor dulce calma la ansiedad de forma automática. Incluso, más que una taza de tila. En la antigua Grecia se comparaban los efectos del azúcar con los del opio. Y después, estudios médicos han confirmado que tomar demasiados productos dulces (o azúcar) crea adicción.

Si el cuerpo te pide… La bollería industrial suele tener mucha grasa, buena parte de ella saturada, la más perjudicial provoca que el organismo segregue una cantidad excesiva de serotonina. Por eso, luego nos sentimos más alegres… incluso eufóricos. Ten en cuenta que, con el calor, lo dulce apetece menos, pero si aún así te lo pide el cuerpo puede deberse a una falta de cromo.

Desayuna levadura de cerveza 1 cucharada/15 kcal. Si falta cromo, hay que tomar 4 o 5 gramos de levadura de cerveza diarios. Espolvoréala en la leche, los zumos…

La mejor elección: Si a menudo hay momentos en los que te invade el deseo de tomarlos, ten siempre a mano hidratos de carbono complejos, por ejemplo unas tortitas integrales de arroz. También puedes prepararte un minibocadillo integral. Entre horas, come 4 nueces 30 g/180 kcal. Además de cromo, aportan ácidos grasos poliinsaturados omega 3, muy saludables para el corazón

 

Queso: Por sabor y textura
Hasta el 2% de lo que pesa un queso es sal y lo salado también es adictivo. No es extraño que en poco tiempo el queso enganche, además su textura también lo hace muy apetecible. Pero hay que controlar esa apetencia, ya que abusar de él, sobre todo si es curado, puede descontrolar tu colesterol.

La mejor elección: Tener siempre en tu nevera queso de soja o tofu. Su textura se asemeja a la del queso fresco. ¿Cómo controlarlo? Bastan 2 semanas para “desengancharte” del sabor salado. Ve reduciendo la sal que tomas cada día y el cuerpo te pedirá menos quesos curados.

 

Comida rápida: ¿Serán los aditivos?
Para darle sabor, a la comida preparada se le añade glutamato monosódico y numerosos estudios aseguran que ese aditivo “engancha”.

Tomar mucha comida “basura” vuelve “loca” a una hormona que se segrega en el cerebro, la leptina, y que nos avisa cuando nuestro estómago está lleno y nosotros satisfechos. El resultado es que, una vez en la mesa, seremos incapaces de comer solo lo que necesitamos.

Además, cuanto más comas más hambre sentirás. Esto se debe a otra hormona -la galanina- que, cuando se ingiere mayor cantidad de grasa de la necesaria (como ocurre cuando tomamos comida rápida), provoca una irreal y continua sensación de hambre.

La mejor elección: Si te gusta mucho la hamburguesa, ¿Por qué no prepararla tu mismo en casa? De esa forma podrás controlar el tipo de cocción que se emplee y usarás ingredientes más light o  con menos grasas.

loading...

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *