Uvas: Propiedades y recetas saludables

alimentos saludables uvasLas uvas son los frutos de la vid, originaria de Asia, las uvas han ganado justa fama desde tiempo inmemorial. En efecto, desde las épocas de la Grecia antigua nos llegan comentarios laudatorios de este notable fruto.

Aunque presentan una enorme variedad de especies —más de 600— todas se caracterizan por su gran riqueza en agua y azúcares, elementos fundamentales para gozar de larga vida y buena salud.

Antes de pasar a considerar en forma más específica sus propiedades, es bueno hacer algunos comentarios sobre lo que todos conocen como gran derivado de la fermentación de la uva: el vino.

Desde épocas remotas el vino ha sido considerado como la mejor bebida para acompañar las comidas. En ese sentido bastaría recordar los muy elocuentes comentarios de Pasteur acerca de las grandes virtudes de los vinos.

Pero lo que Pasteur no dijo, es que los vinos deban ingerirse en grandes cantidades para que surtan efecto benefactor al organismo. Por el contrario, recomendaba prudencia en su consumo, pues los abusos pueden causar efectos justamente opuestos a los buscados.

Las uvas desecadas, en formas de pasas, multiplican sus propiedades, como ya se vio al analizar ese fruto. Pero las uvas frescas ofrecen a su vez, ventajas inestimables, tal como veremos a continuación.

Propiedades nutritivas y medicinales

Como decíamos líneas arriba el agua fisiológica y el azúcar son los principales componentes de las uvas. La primera aparece en una proporción oscilante entre un 70 y 75%, variando según las especies. En cuanto al azúcar, se manifiesta en forma de glucosa y levu-losa, por lo que su asimilación orgánica se facilita mucho. Se presenta en un porcentaje cercano al 30%, por lo que significa un gran revitalizante y fortificante de los tejidos musculares.

Entre las sales minerales se destaca el potasio; asimismo contiene magnesio, hierro, fósforo, calcio, manganeso, yodo y arsénico. Su índice vitamínico es apreciable, manifestándose a través de las vitaminas A, B y C. Contiene además ácidos tartárico y málico. Su bajo índice proteico se ve recompensado por las casi 900 calorías que aporta cada kilogramo del fruto.

En otro orden de cosas, digamos que el jugo de uvas posee una constitución bastante parecida a la de la leche materna, por lo que algunos lo han bautizado con el nombre de “leche vegetal”.

Por su gran cantidad de azúcar y potasio, la uva es un excelente diurético, posibilitando la expulsión de gran cantidad de sustancias tóxicas alojadas en el organismo.

El azúcar, en acción conjunta con las vitaminas, ejerce un poder reconstituyente de primer orden, a la vez que manifiesta su propiedad alcalinízante, disminuyendo la acidez de la sangre  Es importante detenerse un instante en el análisis de esta última propiedad.

Al actuar como purificador y desintoxicante sanguíneo, y a la vez como alcalinizante, posibilita la adecuada prevención o tratamiento de la esclerosis y los infartos de miocardio, enfermedades que se manifiestan principalmente en la vejez. De aquí se desprende la fama alcanzada por las uvas, en tanto favorecedoras de una larga vida, alejando la posibilidad de estas enfermedades, que, a edades avanzadas son por lo general mortales.

El jugo de uva es también un buen laxante, fundamentalmente en el caso de los niños, al agregar a esa facultad su contenido vitamínico.

Recetas saludables con uvas

Receta saludables con uvas #1:  Peras con uvas al yogur
Ingredientes
4 peras en almíbar
2 yogures naturales
1/4 de kg. de uva blanca pelada
y sin semillas miel al gusto

Preparación
En una fuente se colocan trozos de peras en almíbar con uvas y se rocía con yogur natural, previamente endulzado con miel.

Receta saludables con uvas #2: Frutos al caramelo
Ingredientes
Gajos de mandarina o naranja
Dátiles
Ciruelas seca
Uvas en grano o en racimo
Jugo de limó
Un poco de crema tártara, aceite.

Preparación
Preparar las frutas, lavar, si es preciso, y después secarlas. Mezclar con el azúcar un decilitro de agua,un poco de jugo de limón, y una puntita de la salsa tártara; cocer todo a fuego moderado hasta que el azúcar se haya disuelto y comience a tomar un color dorado. Probar si el caramelo está listo: dejar caer una gota en un poco de agua fría, se formará una bolita; probar a aplastarla entre los dientes, debe partirse sin pegarse. Alejar el caramelo del fuego pero manteniéndolo caliente.

Sumergir los frutos, uno a uno, en él caramelo, sosteniéndolos con un par de palas de madera. Cuando estén cubiertos de caramelo dejarle sobre una plancha de mármol o sobre un plato. Después se pasarán por un papel absorbente colocarlos, por último, en una bandeja apropiada de cartón plegado.

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