Qué hacer cuando se sufre de alergia alimentaria?

La alimentación es siempre un factor esencial para mantener la salud.

Sin embargo, está ocurriendo un fenómeno mundial…cada día existen más y más personas que desarrollan alergia a uno o varios alimentos.

En este sentido, resulta importante comprender qué hacer en estos casos:

 

Reducir los alimentos que contengan histamina
Conviene eliminar de la dieta, o moderar su consumo de manera significativa, aquellos alimentos que tienen un alto contenido en histamlna. La razón es obvia: pueden potenciar la respuesta de las inmunoglobullnas IgE. Son básicamente el chocolate, el tomate, el pescado, los frutos secos, el queso, la pina, las fresas, el huevo y los cítricos.

 

Evitar los procesados
Es recomendable evitar los alimentos procesados porque suelen venir adobados en un cóctel de aditivos químicos que no son necesarios y que pueden desencadenar la reacción alérgica por sí mismos. Hay que poner especial cuidado con las conservas de pescado o marisco y con los alimentos que llevan demasiado tiempo en la nevera. En cambio son alimentos óptimos los ecológicos, de temporada y lo más frescos posible. Estos productos de calidad deben tomarse con el mismo respeto que una medicina.

 

Elaborar un plan de sustitución
En el caso de que el tratamiento de la alergia exija evitar uno o varios alimentos habituales es necesario elaborar un plan de sustitución para que la obtención de nutrientes no resulte afectada. Si es preciso se debe recurrir al consejo de un nutricionlsta o del terapeuta que lleve el tratamiento. En determinados casos puede ser conveniente recurrir a los suplementos.

 

Seguir una dieta de rotación
Para establecer a qué alimento se es alérgico, se suelen retirar de la dieta los alimentos alergénicos conocidos o posibles. Luego, cada mes se va reintroduciendo uno de los cuatro grupos principales: marisco y pescado azul, alimentos con trigo, huevos, productos lácteos y carne de vacuno. Este plan puede ser modificado por el terapeuta para establecer otros grupos de alimentos.

Una vez descubierto el culpable, normalmente no resulta necesario eliminarlo por completo de la dieta. De hecho puede ser conveniente tomarlo de tanto en tanto, comenzando por cantidades muy pequeñas. Luego se pueden ir aumentando, con moderación. Con un poco de suerte el organismo se habituará al alimento y no lo reconocerá como enemigo.

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