Qué alimentos no convienen que los niños consuman?

La primera preocupación de los padres es alimentar bien a su hijo.

Sin embargo, este deseo puede llevar a que los padres hagan ingerir al bebé o al niño un exceso de comida que en nada les beneficia.

Por ello, es importante que los padres conozcan qué alimentos deben evitar que sus hijos consuman.

A continuación, una lista de ellos:

 

Carnes procesadas
Bajo lo que generalmente llamamos “embutidos”, se esconde una serie de comestibles con un porcentaje sumamente alto de grasa saturada (el peor tipo de grasa) y de sustancias químicas como los nitritos, que una vez en el estómago se convierten en nitrosaminas.

Estas son sustancias químicas potencialmente cancerígenas que fomentan la formación de nocivos radicales libres, y las personas que habitualmente comen alimentos con alto contenido de nitritos tienen índices más elevados de cánceres gastrointestinales.

Comer embutidos sería el equivalente a comer un plato de radicales libres. Desde hace algunos años, las versiones de embutidos bajas en grasas —hechas con pollo y pavo en lugar de cerdo y ternera— se han vuelto populares y se les está haciendo propaganda como alimentos sanos. Son algo más bajos en grasa, pero siguen conteniendo nitritos.

 

Margarina.
Es un tipo de grasa que no es esencial, y la sugerencia es de eliminarla de la dieta de un niño (y de los adultos tambien). Hubo un tiempo en que la margarina fue promocionada como un alimento bueno para el corazón, porque no contiene grasa saturada, pero ahora sabemos que el proceso que transforma al aceite en margarina ocasiona en el organismo la formación de ácidos transgrasos, unos agentes que pueden elevar el nivel de colesterol.

 

Semillas y frutos oleaginosos salados.
Cuando las oleaginosas se tuestan, se oxidan y se cargan de radicales libres; lo mejor es comerlas crudas. Evitaremos los dulces hechos a base de oleaginosas tostadas y la crema o “mantequilla” de cacahuete convencional, ya que su proceso de elaboración puede implicar la formación de ácidos transgrasos.

En lugar de dichos alimentos, puedes comer tahini, una pasta hecha a base de semillas de sésamo, que es muy nutritiva, saludable y deliciosa, o bien “mantequilla” (crema) de avellanas natural. De todos modos son alimentos de excelente calidad y muy nutritivos, por lo que es importante que los incorpores en la dieta, crudos siempre que sea posible: almendras, nueces, avellanas, semillas de girasol, semillas de calabaza, etcétera.

 

Cereales integrales de poca calidad.
Desde que el niño empieza a masticar, los indispensables cereales integrales han de pasar a formar una parte importante de su alimentación, tanto en forma de pan como de harina integral, en copos o mejor granos integrales partidos (machacados) y dejados en remojo la noche anterior a fin de que se puedan comer en forma de muesli la mañana siguiente.’ También emplearemos de vez en cuando granos germinados en multitud de combinaciones culinarias. El cereal integral es uno de los alimentos más completos y sanos que existen.

De todas formas, ¡cuidado con el pan integral! Mucho del llamado pan integral en realidad sólo lo es parcialmente. El grano de cereal debe molerse completamente o por lo menos más de un 90%, pues si no es así se corre el peligro de que éste carezca del importante germen que contienen todos los cereales integrales.

 

Golosinas o dulces
Hay que procurar limitar al máximo el consumo de azúcar (como siempre, nos referimos a ese producto blanco, dulce, industrial), así como los productos que con él se elaboran. El deseo que tienen los niños hacia los alimentos dulces lo cubriremos con frutas maduras, frutos secos, concentrados de frutas (¡no mermeladas ni confituras!), hortalizas dulces (zanahorias, remolachas), melazas de cereales, sirope de frutas y miel natural.

Evitaremos también los productos que contengan cacao, ya que contiene teobromina (un excitante de características similares a la cafeína) y puede convertirse en una especie de hábito. La combinación de leche, azúcar y cacao, habitual fórmula del chocolate con leche, es realmente nefasta para la salud, pero el niño reclamará este tipo de productos por su sabor adictivo y la publicidad.

Lo mismo sucede con las bebidas refrescantes que contienen cola, por su nada despreciable contenido en cafeína. La ingestión de estos productos repercute en la salud del sistema nervioso y de los vasos sanguíneos del niño.

Fuente: Hijos con salud

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