La lecitina: Enemiga del colesterol malo o LDL

En condiciones normales el agua y el aceite no se mezclan, pero los cocineros pueden mezclar grasas y aceites con agua, también los químicos han conseguido combinarlos para crear emulsiones y cremas.

Esto es posible gracias al uso de otros elementos que propician la mezcla. Productos como la yema de huevo, el suero de leche y los aceites de semillas contienen «algo» que une aceite y agua.

Ya en el siglo IX Gobley descubrió la sustancia que permite la mezcla, le puso nombre griego: lekithos. Actualmente se le llama lecitina y tiene múltiples aplicaciones industriales: se utiliza en la elaboración de productos como la margarina, el chocolate, pinturas y cosméticos.

En los últimos años han empezado a apreciarse sus propiedades médicas. Puede hacerse a partir de la yema de huevo, pero la más empleada en dietética es la lecitina de soja. Pertenece al grupo de los fosfolípidos, unas sustancias similares a las grasas. En ella se mezclan grasas y ácidos grasos esenciales, fósforo y vitaminas del grupo B, la colina y el inositol.

Su valor como suplemento dietético viene dado por su acción sobre las grasas en la sangre. Tiene un importante papel en el metabolismo de la grasa en el organismo, pero no debemos olvidar que la lecitina es un alimento, no un elemento químico ni un fármaco. Su estructura química es bastante compleja. Muchos especialistas afirman que actúa positivamente en el inicio de la arteriosclerosis, de ahí que muchos la consideren «el guardián del corazón».

Lecitina es el nombre que se ha dado a un grupo de sustancias que se encuentran en las células animales y vegetales, obtenidas básicamente a partir de semillas portadoras de aceite, como las de soja, y de la yema de huevo. Los fosfolípidos de la lecitina están mezclados con colina e inositol, elementos muy importantes para el control del colesterol y-para la conversión de las grasas en energía.

Tiene gran contenido en ácidos grasos esenciales, concretamente en polünsaturados. No es una sustancia única, sino un complejo de diferentes elementos nutritivos. Ninguna célula de nuestro cuerpo puede funcionar sin la lecitina y es especialmente importante para los órganos que realizan funciones corporales vitales, es imprescindible en los tejidos nerviosos, las glándulas, etc.

La práctica regular de ejercicio aumenta el contenido de lecitina de los músculos, incluido el del corazón. Cuando seguimos una dieta adecuada el propio organismo produce lecitina: se fabrica en el hígado, pasa al intestino para ser absorbida por la sangre.

La carencia de lecitina suele producirse en casos de tensión, cansancio, envejecimiento o una dieta inapropiada. Esta carencia puede hacer aumentar el nivel de colesterol en la sangre y producir arteriosclerosis. En ese caso será necesario aportar dosis extras de lecitina como complemento de la dieta. Encontramos lecitina, además de en el huevo y los aceites sin refinar, en los frutos secos, los cereales integrales, el hígado y el corazón de vaca. La mayoría de los alimentos que consumimos llegan refinados y en ese proceso pierden una gran parte de la lecitina.

La forma más segura de que nuestro organismo reciba suficiente lecitina es tomarla como suplemento de la dieta en el mercado encontrará muchos productos de este tipo. La lecitina de huevo tiene ácidos grasos necesarios par el organismo, pero en forma saturada, por lo que no son adecuados para el control del nivel de colesterol en la sangre.

En cambio la lecitina de origen vegetal contiene ácidos grasos poliinsaturados, más recomendables para el colesterol. La soja es la materia prima más usual de la lecitina vegetal, generalmente proviene ae Brasil y América del Norte.

Las semillas se limpian, se descascarillan parcialmente, se abre y enrollan para formar copos. De los copos se extrae el aceite que es mezcla de aceite de soja y lecitina. Se calienta crudo y se le añade agua. De esta forma la lecitina se hincha y forma una emulsión gelatinosa que puede separarse del aceite.

Tras el proceso indicado con anterioridad, la lecitina queda en forma de aceite y se puede utilizar, entre otras cosas, para la fabricación de cápsulas, o se deseca para añadir a la leche en polvo u otros portadores como los zumos o caldos vegetales. La eficacia de la lecitina depende en todos los casos de la potencia y composición del complejo fosfolípido.

La mejor desde el punto de vista nutricional debe tener un contenido de fosfolípidos del 98-99% y una gran proporción de colina fosfatidil. La manera más sencilla de tomar los complementos de lecitina indispensables para una buena cura de colesterol es en cucharadas de granulado aunque también pueden ir en zumos o caldos.

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