Cebolla para la tos, flemas, resfriado, urticaria y más

cebollaLas cebollas (Allium cepa) pertenecen a la familia de las Liliáceas y son originarios del Oriente (Asia Occidental).

En la actualidad, se cultivan alrededor del mundo especialmente en Europa.

La cebolla, al igual que el ajo, contiene aceite etéreo con azufre. Hoy conocemos el importante papel de los compuestos orgánicos del azufre, especialmente en las sulfamidas, que, junto a la penicilina, constituyen el medio más eficaz para combatir las enfermedades infecciosas.

La cebolla también contiene compuestos importantes como sulfocianuro, fósforo, flúor, potasio, ácido silícico, secretina, glucoquinina y vitaminas B y C.

 

Propiedades curativas

La cebolla incrementa la producción de jugo gástrico y, con ello, su capacidad de desinfección y desintegración de albúminas.

La cebolla también extermina parásitos intestinales (nematodos) y oxiuros causantes de putrefacciones, inflamaciones y focos purulentos.

Como la cebolla contiene también las vitaminas B y C en abundancia, constituye, especialmente durante el invierno un aliado contra el escorbuto.

Igualmente se conoce, desde la antigüedad, el efecto diurético de la cebolla en relación con las enfermedades circulatorias y renales. Cuando los medicamentos fracasan, una cura de cebollas durante tres días puede hacer desaparecer acumulaciones de agua en las piernas, el vientre, el hígado, la pleura y el pericardio, porque el aceite etéreo, los ácidos sulfociánico y silícico y el contenido en magnesio secan los tejidos facilitando el filtrado renal de agua y sal.

¿Quién no conoce el tradicional jarabe de cebolla como medicina en las afecciones catarrales de las vías respiratorias? Esa aplicación está perfectamente justificada. El aceite etéreo es eliminado en gran parte a través de los pulmones, como ocurre con el puerro y el ajo, con lo que al resolver la congestión de los vasos y pequeños conductos respiratorios, facilita la expectoración y calma la tos y la irritación.

Se conoce también la capacidad de la cebolla para la renovación de sangre, lo que se explica por su efecto beneficioso en la digestión, puesto que, como se sabe, la anemia puede ser debida a prolongados trastornos en el funcionamiento normal del intestino.

Teniendo en cuenta el efecto de excitación de la circulación de la sangre queda perfectamente justificado su empleo externo en la cura de forúnculos, abscesos, inflamaciones del tejido subcutáneo, sabañones, magullamientos, inflamaciones de las glándulas linfáticas, infecciones y calvicie.

 

Remedios caseros con la cebolla

Remedio con cebolla para la tos. Cortar en rodajas varias cebollas gruesas y mezclar con azúcar morena. Dejar en infusión durante 12 horas. El zumo así logrado se toma a cucharadas varias veces al día.

Remedio con cebolla para las flemas Cortar las cebollas en cuatro trozos y calentar el vapor con azúcar. Tomar una cuchara grande cada dos horas.

Remedio con cebolla para el resfriado Rallar o machaca una cebolla grande con agua, cocer su jugo obtenido a presión con 150 g de azúcar hasta lograr un jarabe que se tomará en dosis de una cucharada pequeña cada hora.

Remedio con cebolla contra la retención de líquidos. Triturar 600 g de cebollas hasta formar un puré: batir haciéndolo pasar por un colador con 100 g de miel hasta formar un líquido homogéneo. Se toman diariamente de 10 cucharadas.

Remedio con cebolla para uso externo en inflamaciones, hemorroides y calvicie Triturar o prensar las cebollas en crudo y batir con agua hasta formar un caldo que se aplicará en las regiones afectadas.

Remedio con cebolla para la urticaria Cortar una cebolla cruda en rodajas y aplicar, una de éstas, sobre la zona afectada por urticaria.  Cubrir con una venda y dejar puesta por 30 minutos. Si el área es muy extensa, se aconseja frotar media cebolla sin enjuagar.  Este remedio tiene cualidades antihistamínicas y antiinflamatorias y puede proporcionar un alivio casi inmediato.

 

Receta saludable con cebolla

Tartaletas de patata y cebolla
Ingredientes

110 g de harina
30 g de margarina baja en grasas
25 g de mantequilla
1 cucharada de agua helada
9 tomates medianos (675 g) partidos por la mitad
1 cebolla mediana (150 g) en rodajas delgadas
1 cucharadita de azúcar moreno
1 cucharadita de vinagre balsámico
1 patata grande (300 g) pelada partida en cuartos
125 mi de leche desnatada caliente
40 g de queso cheddar bajo en grasa

Procedimiento

Poner la harina en un cuenco pequeño; incorporar moviendo la margarina y la mantequilla hasta que la mezcla parezca migas de pan gruesas. Añadir el agua justa para formar una masa blanda; amasar ésta ligeramente, sobre una superficie enharinada, hasta que esté suave. Cubrir; guardarla en el frigorífico 30 minutos o hasta que esté firme.

Poner el tomate con la cara cortada hacia arriba en una fuente grande para horno; hornear sin tapar a 220-230 °C durante unos 10 minutos o hasta que esté ligeramente dorado y blando.

Cocinar la cebolla con el aceite caliente en una cazuela pequeña hasta que se ablande. Añadir el azúcar y el vinagre; cocinar removiendo durante unos 5 minutos o hasta que se caramelice la cebolla.

Cocer en agua, al vapor o al microondas la patata hasta que esté tierna; escurrir. Machacar la patata en un cuenco mediano. Añadir la leche, el queso y la mezcla de cebolla; remover hasta que esté todo bien mezclado.

Pasar el rodillo sobre la masa dispuesta entre dos hojas de papel de horno hasta que tenga el tamaño suficiente para cubrir seis moldes de fondo desmontable de 12 cm. Colocar la masa; recortar los bordes. Poner los moldes en una fuente para horno; cubrir la masa con judías secas o arroz. Hornear sin cubrir a 200-210 °C durante unos 10 minutos; retirar el papel y las judías. Cocinar sin cubrir otros 10 minutos o hasta que se dore ligeramente; dejar que se enfríen las tartaletas. (Pueden prepararse con 1 día de antelación y guardarse en un recipiente hermético.)

Repartir la mezcla de patata en moldes de tartaleta; cocinar durante unos 10 minutos o hasta que se dore ligeramente. Retirar las tartaletas de los moldes; rematar con los tomates asados. Rociar con aceite de oliva si se desea. para 6 personas

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