Existen alternativas a la sal común?

El sodio, contenido en la sal, es un nutriente necesario para el organismo pero solamente es recomendable consumir entre 2 y 4 gramos al día.

Excederse de esa cantidad puede producir retención de líquidos y aumento de la presión arterial. Es importante observar que los efectos negativos del exceso de sal sobre el organismo no son inmediatos, sino que se van gestando a lo largo de los años. Eso se comprende al ver que los problemas empiezan a aparecer en la edad madura.¿De qué forma daña la sal?

El proceso, simplificando, es el siguiente: cuando se toma sal en exceso, los ríñones tienen que trabajar más de lo previsto para eliminarla y, a la larga, se terminan estropeando y no hacen su trabajo. Al acumularse el sodio, se retienen más líquidos de los que el cuerpo necesita, éstos aumentan el volumen de sangre y la tensión arterial sube y termina dañando el corazón y el sistema circulatorio, con las consecuencias que luego se verán.

La sal se “cuela” en la dieta de muchas maneras. La mayoría de las personas tiene la idea de que la sal es mala y procura echar menos cantidad en sus comidas. Por eso piensan que apenas toman sal. Conviene aclarar que muchos productos elaborados la contienen sin que por eso se noten salados. Es muy interesante adquirir la buena costumbre de leer las etiquetas.

Y aunque en muchas no se menciona la sal como tal, sino que se indica el contenido en sodio, para los efectos es casi lo mismo. ¡Atención! Los cubitos de caldo, la mostaza, la salsa de soja o Worcesters-hire y otras salsas industriales llevan mucha sal.

Debido a lo anterior, conviene contemplar otras alternativas a la sal común (con una textura y un sabor parecido) que contienen cantidades muy pequeñas de sodio. A continuación alguna de estas ellas:

Alternativas a la sal común

Sal de hierbas sin sodio. Es un preparado a base de hierbas aromáticas (como el tomillo, el romero o el ajo) y hortalizas frescas (como el pimiento, la cebolla, el apio o el puerro). Se utiliza para sustituirá la sal común en regímenes sin sodio porque solo aporta 1 mg de este nutriente por cada 10 gramos de producto. Se añade a los alimentos después de la cocción y sirve para resaltar el sabor de todo tipo de platos a base de carne y pescado. También puedes usarla para condimentar salsas o ensaladas.

Sales modificadas. Se trata de sales tratadas industrialmente a las que se les extrae hasta el 70% de su contenido en sodio. También se deben añadir a los platos después de su cocción aunque algunas de estas sales se pueden utilizar también antes de cocer los alimentos. Es muy importante que los diabéticos y los enfermos del corazón consulten con el médico antes de usarla.

Sales dietéticas. Se fabrican a base de cloruro de amonio y cloruro de potasio por lo que no contienen ni un gramo de sodio. Pero al contener cloruros, no son aptas para personas con problemas renales o hepáticos. Además, tienen un sabor menos agradable al paladar y siempre se deben agregar a los alimentos después de la cocción porque si no deja un ligero sabor a metal.

Sustituir la sal común por condimentos

El sodio se encuentra de forma natural en la mayoría de los alimentos. Para no aumentarlo más, puedes aderezar los platos con otro tipo de condimentos:

Carne. Realza el sabor de la ternera y el cerdo añadiendo clavo, pimienta, laurel o ajo. La carne de las aves mejora con el curry, la salvia y el estragón.

Estofados. Puedes utilizar laurel, ajo, albahaca, tomillo y orégano para condimentarlos.

Pescado. Destaca su sabor cocinándolo al vapor, a la plancha o al papillote. Sustituye la sal por unas gotas de limón y perejil picado.

Verduras. La nuez moscada, el eneldo y el romero realzan su sabor.

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  1. Judith
  2. Diego Perez

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