Evita las indigestiones y otras molestias en diciembre

Ha llegado diciembre y con él las fiestas de fin de año. Todo es alegría y celebraciones.

Sin embargo, la abundancia de comidas y bebidas puede causar ciertos efectos secundarios como malestares digestivos hasta intoxicaciones por el consumo excesivo de alcohol e inflamaciones de la vesícula biliar y el páncreas.

Para evitar que las fiestas de diciembre terminen con estos trastornos, se presenta una serie de recomendaciones para contrarrestarlos.

El aliño: Un aliado contra malestares estomacales Ante una comida copiosa o rica en grasas, el organismo genera más ácidos gástricos para ayudar al estómago en la difícil tarea de digerir. Si a esto le añadimos un gran volumen de alimentos, la consecuencia es lógica: el estómago o los intestinos se hinchan, provocando dolor, pesadez, flatulencias o acidez.

Una forma de contrarrestarlo es mediante las hierbas, es decir, el aliño. El romero, la salvia, el laurel o el tomillo ayudarán a asimilar mejor los alimentos. Por ello, se recomienda incluirlas como ingrediente en los guisos y asados “de fiesta”.

Un postre que no te pesa En lugar de comer postres abundantes en grasa y azúcar, se aconseja probar con una rebañada de piña o papaya. Contienen papaína y bromelina, dos enzimas que facilitan la digestión de las proteínas.

Mejor infusión que café. Agregue a la manzanilla unos granos de anís verde y un poco de comino y se obtendrá un estupendo remedio para aligerar la digestión y evitar los incómodos gases. La raíz de jengibre también es especialmente eficaz: cuece una cucharada por cada taza de agua.

Otra infusión muy recomendable para evitar la acidez de estómago es la de corteza de olmo (tres cucharaditas de postre por taza) con un toque de canela.

El clásico bicarbonato: Actúa muy rápidamente pero su efecto también dura poco. Si lo tomas a menudo puede provocar un “efecto rebote”, generando más ácidos y aumentando las molestias. Además, ten en cuenta que es muy rico en sodio y puede elevar tu tensión arterial.

Las sales minerales: Aunque tardan más en actuar que los antiácidos anteriores, sus beneficios se notan durante más tiempo y no suelen generar un efecto rebote. Pero tampoco debes caer en el exceso, ya que los ricos en calcio pueden provocar estreñimiento o cálculos renales; los elaborados con magnesio, diarrea; y los ricos en aluminio, según estudios, pueden aumentar hasta un 44% el riesgo de sufrir una fractura ósea.

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