Cuidado con los suplementos vitamínicos ¡Ni mucho ni poco!

En la vida se dice que todo debe estar en su justa medida. Es decir, ni mucho ni poco. Esto, también, se puede aplicar en el caso de las vitaminas.

El organismo necesita de vitaminas para su desarrollo óptimo y saludable. Sin embargo, su consumo debe ser balanceado, evitando excesos y carencias, ya que podrían generarse enfermedades como vitaminosis.

Ésta se divide en tres tipos: avitaminosis, que se refiere a la carencia total de una o más vitaminas; hipovitaminosis, relacionada con la carencia parcial, y la hipervitaminosis, que se vincula con el exceso.

Una de las principales causas de la avitaminosis y la hipovitaminosis es una dieta mal balanceada, y que los síntomas dependerán de las sustancias que falten en el organismo de la persona.

Sin embargo, es importante observar que la vitaminosis también puede ocurrir debido a desórdenes alimenticios, regímenes vegetarianos, afecciones hepáticas, una deficiente absorción de los nutrientes, y la desnutrición.

 

Cómo identificar si tenemos exceso o falta de vitaminas
Las vitaminas se dividen en dos grandes grupos: las hidrosolubles que son la Vitamina C y el Complejo B, y las liposolubles que son las vitaminas A, D, K y E.:’ De éstas últimas, es más probable padecer una hipervitaminosis, ya que al ser poco solubles en agua, muy difícilmente pueden eliminarse de manera natural a través de la orina.

La principal causa de la hipervitaminosis es el consumo irresponsable de multivitamínicos con la finalidad de incrementar masa muscular, o en sustitución de los alimentos para bajar de peso. Es importante reconocer que las vitaminas poseen un grado de toxicidad, y deben suministrarse con respeto.

Según investigaciones realizadas, el consumo excesivo de vitamina A, por ejemplo, aumenta la posibilidad de sufrir de problemas óseos como la osteoporosis. Igualmente pueden causar vómitos, convulsiones o insomnio.

En cuanto al exceso de vitamina E, se considera que incrementa el riesgo de sufrir ataques cardiacos y derrames cerebrales y puede, según estudios, aumentar hasta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

Si se consume más de 10 mg diarios de vitamina B6, se puede sufrir de pérdida de sensibilidad en brazos y piernas.

Normalmente, el tratamiento para la hipervitaminosis es muy sencillo, y consiste en abandonar el consumo de la o las vitaminas que la han ocasionado.

Sin embargo, para combatir la hipovltaminosis, es necesario identificar la vitamina o vitaminas carentes en el organismo del paciente, para luego proceder a su reposición mediante un régimen alimenticio, y solo si es necesario reforzar con suplementos orales.

 

Cuál es nuestra mejor arma contra la vitaminosis
Consumir el grupo de los seis: proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales y agua, el conjunto de nutrientes que no deben faltar en la ingesta diaria es la mejor manera de combatir la vitaminosis.

En otras palabras, al incluir en la dieta carne, pescado, pollo, queso, leche o huevos, dos veces al día; vegetales y frutas, cinco veces; granos, al menos tres días por semana; y carbohidratos, de preferencia integrales, se evitaría la vitaminosis.

Cabe destacar que desarrollar una hipervitaminosis con alimentos de forma natural, es poco probable o casi imposible.

Recuerden que los suplementos nutricionales no pueden ser consumidos desmedidamente, sin ser parte de un tratamiento médico que responda a una evaluación previa. Por supuesto, no se pueden tampoco sustituir por la comida para adelgazar.

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