Cuáles alimentos mejoran y cuáles empeoran el síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable, conocido también como síndrome del colon irritable, consiste en una alteración del funcionamiento del aparato digestivo. Éste frecuentemente se presenta asociado a cuadros de tensión nerviosa, ansiedad y/o depresión.

Igualmente, puede aparecer tras intervenciones quirúrgicas digestivas en las que se produce una alteración anatómica y con cierta frecuencia, hay, también, antecedentes familiares.

Su síntoma más común es el dolor abdominal (retortijones y cólicos), que se alivia con la defecación la cual suele ser irregular, tanto en el ritmo (alternando diarrea con estreñimiento) como en la consistencia de las heces (pueden ser líquidas, con mucha flatulencia, acompañadas de dolor y contractura rectal).

 

Alimentos que mejoran el síndrome de intestino irritable
La alimentación juega un papel importante a la hora de controlar este síndrome.

Se aconseja aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra y fáciles de digerir cuando la persona con el síndrome de intestino irritable presenta principalmente un cuadro de estreñimiento como los siguientes:
Pan integral
Frutas como la ciruela pasa
Verduras
Salvado de trigo
Carne y pescado
Beber mucha agua (para hacer que las heces sean más fáciles de expulsar)

Es importante incluir la fibra gradualmente en la dieta (cada día un poco más) para darle tiempo al organismo que se adapte.

Cuando la persona presenta un cuadro de diarrea debe consumir:
Beber mucha agua (para reponer el liquido perdido)
Sopas con verdura (especialmente del tubérculo llamado otoe)
Galletas simples
Papas hervidas (sin grasa)
Frutas como la manzana y el plátano verde

 

Alimentos que empeoran el síndrome de intestino irritable
Es necesario probar los alimentos que se sospechen que desencadenan este síndrome. En este sentido, se debe eliminar de la dieta sólo una clase cada vez para ver si se siente mejor, y luego se importante anotar los resultados en un diario.

Productos lácteos. Algunas personas que padecen de este síndrome también tienen intolerancia a la lactosa (no pueden digerir la lactosa que es el azúcar de la leche). Para averiguar si se tiene intolerancia a la lactosa, es necesario hacer una prueba médica. Si se determina la existencia de intolerancia, es importante evitar la leche y otros productos lácteos con excepción del yogur y los quesos fuertes cuya lactosa es convertida en ácido láctico por las bacterias benéficas que contienen.

Alimentos que producen gases o flatulencia. Los alimentos como las cebollas, los frijoles, el brócoli, las coles de Bruselas, el repollo, los pimientos rojos y verdes, y las bebidas gaseosas producen mucho gas lo que causa fuertes retorcijones o cólicos en las personas con el síndrome del intestino irritable.

Alimentos grasosos Se debe reducir las grasas de la dieta, ya que son muy difíciles de digerir y, además, el intestino suele contraerse después de una comida con alto contenido de grasa. Estas contracciones normales llegan a ser sumamente dolorosas para las personas que tienen este síndrome. Por ello, se debe evitar las carnes grasosas, la mantequilla y los aceites. Preferir la comida en casa de aquella de restaurante que puede ser elaborada con mucha grasa.

Comidas condimentadas. Evitar las especias en las comidas.

Frutas cítricas. De todos los tipos de frutas, las variedades cítricas, como las naranjas y las mandarinas, parecen ser aquellas que deben evitar las personas que sufren este síndrome.

Chocolate. Se debe evitar el consumo de chocolate, ya que no sólo contiene cafeína (que causa acidez y calambres), sino también cantidades glandes de azúcar y grasa.

Gomas de mascar y golosinas sin azúcar. Específicamente, las elaboradas con sorbitol, ya que pueden agravar los síntomas debido a este edulcorante artificial no es digerible.

 

Recomendaciones
Reducir el tamaño de las comidas. Entre más alimento se introduzca en el cuerpo de una sola vez, más arduamente tiene que trabajar el intestino, lo cual puede causar problemas a los enfermos de este síndrome. Normalmente le resulta más fácil al cuerpo manejar varias comidas pequeñas que dos o tres grandes. Igualmente importante es comer de modo regular, respetando los horarios, y la masticación debe realizarse despacio.

Evitar el uso de laxantes cuando se experimenta estreñimiento especialmente aquéllos que contienen estimulantes, ya que pueden dañar los intestinos.

Llevar un diario, por dos semanas, de lo que se ha comido, el estado de ánimo que se ha tenido, la tensión emocional que se ha sentido, y cómo se siente el estómago de forma tal que se pueda tomar las acciones necesarias para cambiar las circunstancias que producen tensión y también de reducir o eliminar ciertos alimentos que puedan agravar los síntomas.

Aplicar calor local suave sobre la zona abdominal dolorida.

Evitar el estrés y nerviosismo, siempre que sea posible.

Aprender técnicas de relajación. Debido a que la tensión emocional agrava los síntomas a un gran porcentaje de personas que sufre del síndrome del intestino irritable, se recomienda la práctica de técnicas de relajación como el yoga, visualización y la meditación.

Ver el mundo de forma positiva Es necesario desechar las actitudes negativas, ya que pueden afectar adversamente el sistema digestivo. Para ello, se debe confrontar y entender los propios temores y preocupaciones. También se podría recibir ayuda de un consejero profesional.

Hacer ejercicio. El ejercicio incrementa el movimiento peristáltico lo que ayuda no sólo que el sistema digestivo funcione en forma correcta sino también a la salud mental. El ejercicio libera las endorfinas, hormonas que ayudan a controlar el estrés. Sin embargo, es necesario tener cuidado, ya que demasiado ejercicio puede causar diarrea si se sufre de este síndrome.

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Comments
  1. sergio
  2. Maricarmen Lopez

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