Chocolate: Cómo consumir y conservarlo mejor

Cómo conservar el chocolateSegún estudios realizados, el chocolate es un potente antidepresivo, un eficaz protector cardiovascular y una fuente de energía recomendada especialmente a niños, estudiantes y convalecientes debido a su elevado contenido en antioxidanes que combaten los radicales libres causantes de muchas enfermedades.

Sin embargo, resulta conveniente recordar que todos estos beneficios mencionados se obtienen del chocolate desprovisto de derivados lácteos, bollerías y azúcares excesivos.

Por ello, se recomienda comprar el cacao puro y preparar chocolate en casa.

Para consumir y conservar mejor el chocolate, existen ciertos consejos:

Para conservar el chocolate se debe evitar la humedad, los olores fuertes, los cambios bruscos de temperatura y las temperaturas elevadas.

Si se observa que se «torna de color blanquecino», hecho que se conoce como fat Woom o «migración de la manteca de cacao» es que está alterado. Esto ocurre cuando el chocolate ha sido expuesto a temperaturas superiores a 25 grados. Entonces la manteca de cacao se funde parcialmente y empieza a migrar o «salir» hacia el exterior del producto.

Si posteriormente la temperatura desciende, la manteca no vuelve al interior, sino que se queda en la superficie formando una fina lámina blanquecina. Aunque este hecho no afecta a su comestibilidad, el producto puede perder algo de sabor, tanto si es reciente como si no. En ese caso es preferible usarlo para fundir.

Dado que el frigorífico hace perder al chocolate mucha calidad y aumenta la posibilidad de fat bloom, además de facilitar la absorción de humedad y olores extraños, es preferible guardarlo en un lugar fresco, seco y alejado de olores, manteniéndolo a una temperatura de entre 13 y 18 grados C, fuera del alcance de la luz. La humedad ideal para su mejor conservación es del 60%.

En el chocolate elaborado con frutos secos como almendras o avellanas, las temperaturas superiores a 25 grados centígrados pueden llegar a agusanar el producto por fresco que sea.

No debe dejarse  que envejezca y es preciso vigilar la fecha de caducidad. Una vez abierto debe conservarse siempre envuelto en papel de aluminio.

Los auténticos amantes del cacao recomiendan comer una semilla o dos diarias, «al natural», rompiendo con los dientes el haba y quitando la cascarilla. Se mastica y ensaliva a fondo y luego se traga. Dicen que «quien come mucho chocolate, no conoce el cacao». En cualquier caso, los mejores efectos de absorción de sus nutrientes se consiguen con el estómago vacío.

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