Alimentos para la artrosis

alimentos para la artrosisLa artrosis consiste en la degeneración del cartílago que recubre los huesos que se articulan entre sí.

En la actualidad, no se considera como una enfermedad en sí, sino como el resultado de una serie de alteraciones en la estructura y composición de dicho cartílago por diversos factores.

En las primeras fases se producen pequeñas roturas o fisuras en la superficie del cartílago que trata de ser compensado con la producción de más cartílago; esto puede pasar desapercibido para el individuo o producir sólo leves molestias y cierta rigidez.

Posteriormente el cartílago comienza a fracturarse en zonas más amplias y se adelgaza su estructura hasta convertirse en una superficie irregular y excesivamente fina como para proteger el hueso.

Esto provoca que los huesos empiecen a rozar entre sí y comience a destruirse el borde del mismo, y aparece entonces el dolor. Como el hueso es una estructura viva, trata de reconstruir y remodelar la porción desgastada aunque ya no es capaz de hacerlo de forma congruente, con lo que se forman acúmulos óseos de forma picuda que empeoran aún más el dolor.

 

Factores para la aparición de la artrosis

Existen una serie de factores que intervienen en mayor o menor medida en este proceso degenerativo:

Dieta: el déficit de calcio y vitaminas en la infancia pueden causar deformidades en articulaciones como las rodillas que desemboquen en la formación de artrosis con los años. El consumo de alcohol se ha relacionado también con una mayor predisposición para este proceso, sobre todo en las caderas.

Herencia: parece que existe cierta predisposición genética para algunas formas de artrosis, especialmente para las de inicio precoz. El paciente artrósico tiene con frecuencia familiares directos con la misma enfermedad.

Clima: aunque ni mejora ni empeora la evolución de la artrosis, parece demostrado que el frío y la humedad aumentan el dolor en general de las enfermedades reumáticas, así como los cambios bruscos de presión atmosférica.

Edad: aunque la alteración comienza entre los adultos jóvenes, su progresión es lenta hasta los 50 años de edad; a partir de ese momento se acelera y se extiende a varias articulaciones. Aún así, la edad no puede ser considerada como el único factor responsable.

Sexo: aunque en un principio es algo más frecuente entre los varones, justo cuando la artrosis comienza a acelerar su desarrollo empieza a ser más frecuente entre las mujeres, correspondiendo con la llegada de la menopausia.

Sobrecarga de la articulación: la repetición de movimientos, sobre todo por motivos laborales, favorece el desgaste del cartílago de forma progresiva.

Constitución física: la obesidad, aunque no es por sí sola un factor de riesgo para padecer artrosis, parece que sí que contri-

El síntoma principal es el dolor, que normalmente coincide o empeora con el movimiento de la articulación y que varía desde una simple molestia difusa y pasajera hasta un dolor brutal e insoportable que obliga al enfermo a permanecer inmóvil. También puede aparecer en reposo de forma más leve y llevadera.

Otro síntoma importante es la rigidez, que aparece especialmente por la mañana tras levantarse y que mejora a lo largo del día, según se empieza a realizar la actividad habitual. A través de los años la enfermedad produce una deformación característica de las articulaciones y además éstas van perdiendo amplitud de movimientos y pueden crepitar o crujir al ser movilizadas.

 

Alimentos y nutrientes para reconstruir el cartílago cuando se sufre de artrosis

Se puede combatir el desgaste del cartílago articular o favorecer su reconstrucción mediante el aporte de nutrientes y alimentos como los siguientes:

Selenio: tiene propiedades antioxidantes y previene el envejecimiento celular de los tejidos y articulaciones. Un aporte simultáneo de vitamina E refuerza su eficacia. Está en las coles de bruselas, los rábanos, los cítricos, el ajo, la cebolla, el champiñón, el hígado de ternera y el marisco.

Manganeso: la dosis adecuada es una ampolla diaria en toma sublingual. Está relacionado con la formación de los huesos, el desarrollo de tejidos y la coagulación de la sangre. De forma natural, se encuentra en las frutas secas, las semillas de girasol y sésamo, la yema de huevo, las legumbres y las verduras de hoja verde.

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Azufre: Al tomarlo (está en carne, pescado, huevos…) el cuerpo lo convierte en condroitín sulfato y sulfato de glucosamina, esenciales para el cartílago.

Vitamina C: Frutas y verduras aportan esta sustancia clave para la producción de colágeno, la proteína mayoritaria de huesos, cartílagos, ligamentos y tendones.

Calcio: El Hospital Brigham y de Mujeres de Boston (EE. UU.) sugiere que tomar leche desnatada puede retrasar la progresión de la artrosis de rodilla en las mujeres.

Omega 3: Este tipo de grasa, muy presente en el pescado azul y las nueces, también ayuda a prevenir los trastornos más comunes de las articulaciones.

También se debe inclir vitamina E, necesaria para sintetizar un nuevo colágeno de buena calidad. También son adecuadas las B6 y la D, que a menudo están en insuficiente cantidad en los pacientes de artrosis.

 

Recomendaciones

Rebajar peso. Un estudio realizado en la Universidad Wake Forest (Estados Unidos) ha demostrado que incluso una mínima pérdida de peso es beneficiosa para la artrosis de rodilla.

Reposo y ejercicio: durante los episodios agudos de dolor es necesario guardar reposo durante las horas o días que sean necesarios hasta que éste ceda; por el contrario no se debe mantener una inmovilización excesiva porque favorece la progresión de la enfermedad. Por tanto, en cuanto mejoren los síntomas se debe reiniciar la actividad física, puesto que el ejercicio que no se haga hoy no se podrá hacer ya más adelante. Se recomienda pasear y mover las articulaciones durante una o dos horas todos los días.

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  1. Carlota

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