Alfalfa: Propiedades y contraindicaciones


propiedades de la alfalfaLa alfalfa es la planta Medicago sativa, de la que existen muchas subespecies. Se trata de una planta perenne que alcanza los 75 cm de alto y crece en suelos diversos. Sus flores son pequeñas y pueden tener un color entre amarillo y púrpura.

La alfalfa es originaria de la zona del Mediterráneo, pero se cultiva extensamente como forraje para el ganado en todos los climas templados.

La alfalfa forma parte de la familia de las legumbres. Tiene la capacidad de fijar nutrientes utilizados por otras plantas debido a su sistema de raíces largas y profundas (entre 2 y 5 m) y porque incluye bacterias huéspedes que fijan el nitrógeno.

Por este motivo se utiliza a menudo para fertilizar el suelo como «abono verde». Las partes medicinales de la alfalfa son la planta entera y las semillas. Se utiliza tanto en medicina occidental como en medicina tradicional china. En China, se denomina zimu.

 

Propiedades de la alfalfa

La alfalfa se ha utilizado durante miles de años en muchas partes del mundo como alimento para las personas y el ganado y como planta medicinal. Probablemente es más útil como fuente de nutrientes fácilmente accesibles que como planta medicinal. La alfalfa es una fuente excelente de la mayoría de vitaminas (A, D, E y K). La vitamina K es fundamental para la circulación sanguínea, por lo que la alfalfa es útil para mejorar la coagulación.

También contiene elementos traza como calcio, magnesio, hierro, fósforo y potasio. La alfalfa también es más rica en proteínas que muchas otras plantas. Su abundancia de nutrientes la ha convertido en un tónico para convalecientes cuando se prepara en forma de infusión.

Además de la utilidad de las semillas y las hojas de la alfalfa como alimento, tiene una larga historia de uso popular en Europa como diurético. También se ha dicho que puede disminuir el colesterol. La alfalfa se utiliza para tratar la artritis, la diabetes, los problemas digestivos, la pérdida de peso, las úlceras, los problemas renales y de la vesícula, las alteraciones de la próstata, el asma y la rinitis alérgica. Se le supone un efecto estrogénico.

En China, la alfalfa y sus especies relacionadas se utilizan desde hace más de 1.400 años. Es una planta menor en la medicina tradicional china. De sabor amargo, se considera que tiene una naturaleza neutra. Los sanadores tradicionales chinos emplean sus hojas para depurar el aparato digestivo y eliminar las piedras de la vejiga, y la raíz, para reducir la fiebre, aumenta la emisión de orina y tratar la ictericia, los cálculos renales y la ceguera nocturna. Al contrario que la creencia occidental que dice que la alfalfa ayuda a ganar peso, los fitoterapeutas chinos dicen que su uso prolongado produce pérdida de peso.

La alfalfa contiene centenares de compuestos biológicamente activos, lo que hace que sea difícil analizar y atribuir propiedades curativas a algún componente en particular. Además de los nutrientes citados anteriormente, contiene entre un 2 y un 3% de glucósidos saponinas.

En estudios realizados con animales, se ha demostrado que estas sustancias reducen el colesterol, pero no existe evidencia de que este efecto se produzca en humanos. Además, los glucósidos saponinas causan destrucción de los glóbulos rojos (hemolisis) e interfieren con la utilización de la vitamina E por el cuerpo.

 

Preparaciones

La alfalfa se presenta en forma de hojas frescas o secas, pero habitualmente se toma en polvo, cápsulas o tabletas. Cuando se emplean las hojas secas, se diluye unos treinta gramos en medio litro de agua caliente durante 20 minutos para conseguir una infusión, y se toman dos tazas al día.

En medicina tradicional china, el zumo extraído de la alfalfa fresca se emplea para tratar la litiasis renal o vesical. Para tratar la retención de líquidos, las hojas de alfalfa se añaden a una sopa hecha de tofú y manteca de cerdo.

 

Contraindicaciones

Aunque la alfalfa es inocua para la mayor parte de las personas cuando se toman las cantidades recomendadas, las que tienen la enfermedad auto-inmune denominada lupus eritematoso sistémico no deben tomarla.

En un estudio bien documentado, se observó que las personas con un lupus eritematoso sistémico latente sufrían una reactivación de los síntomas al tomar alfalfa. En otro estudio, se observó que los monos que recibieron alfalfa presentaban casos nuevos de lupus eritematoso sistémico. Las personas con otras enfermedades autoinmunes deben evitar la alfalfa como medida de precaución. Además, se han descrito algunas reacciones alérgicas a las tabletas de alfalfa contaminadas con otras sustancias.

No se han descrito efectos secundarios en personas sanas que utilizan alfalfa a las dosis recomendadas.

No hay estudios sobre las interacciones de la alfalfa con los medicamentos alopáticos.

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