Agua mineral y sus beneficios

agua mineralEl agua mineral es de origen subterráneo y se caracterizan por  que tiene una riqueza natural de nutrientes y ausencia de microorganismos y bacterias.

Los minerales que contienen por naturaleza (no se realiza ningún tratamiento en el proceso de envasado)son beneficiosos para el organismo, pero no todas tienen el mismo efecto: unas rebajan el colesterol, otras ayudan a eliminar líquidos y las hay para fortalecer los huesos. En algunos casos se pueden eliminar impurezas o modificar el contenido de gas carbónico para variar su sabor.

Italia, Alemania, Francia y España son los países de Europa donde se toman más aguas minerales naturales y su consumo aumenta. Incluso algunos restaurantes disponen ya de “cartas de agua”, similares a las de vino, para poder elegir.

Beneficios del agua mineral para el organismo

La composición del agua (el tipo y la cantidad de minerales que contiene) dependerá de la estructura de las rocas en las que están situados los manantiales. Y, en función de esos minerales, tendrá unos beneficios concretos en el organismo:

Mejoran la digestión. Las aguas bicarbonatadas o alcalinas (llevan más de 600 mg de bicarbonatos por litro) facilitan la digestión y neutralizan la acidez de estómago, por eso son ideales tras comidas copiosas. También ejercen un beneficioso efecto sobre los ríñones, ayudándoles a eliminar líquidos.

Abren el apetito. Las carbónicas o con gas facilitan la digestión y estimulan el apetito

Huesos más fuertes. Las calcicas (contienen más de 150 mg de calcio por litro de agua) fortalecen el sistema óseo. Este mineral presente en el agua se absorbe bien por el organismo y contribuye a la mineralización de los huesos y los dientes. Se recomiendan especialmente para embarazadas, niños, personas mayores y mujeres durante la menopausia. Estas mismas propiedades las comparten con las aguas magnésicas (con más de 50 mg de magnesio por litro), que también mineralizan huesos y dientes. Su sabor, debido a esos minerales, el “duro” y terroso. I

Contra la hipertensión. Las aguas hiposódicas (menos de 20 mg de sodio por litro) son perfectas para quienes tienen la tensión alta. También resultan adecuadas para evitar la retención de líquidos y en las dietas depurativas porque tienen un efecto diurético.

Dientes sin caries. Si son fluoradas (más de 1 mg de fluoruros por litro) pueden prevenir la caries dental. Aunque parezca una contradicción, no deben tomarlas los niños durante el periodo de dentición porque provocaría una fluorosis (dientes frágiles con manchas blancas).

Cuidan el riñón. Las de mineralización débil previenen cálculos renales y son las mejores para preparar alimentos infantiles. Para que te hagas una idea, el agua de mineralización fuerte tiene más 1.500 mg de minerales por litro, la débil hasta 500 mg, y la muy débil solo 50 mg.

¿Cuál es la mejor?

La conveniencia de elegir una u otra agua depende de la persona y del efecto que se persigue, y no está de más consultarlo con el médico. Y este detalle es imprescindible en caso de tomarlas de mineralización fuerte o moderada, ya que están contraindicadas en algunos casos.

Las aguas sódicas se desaconsejan cuando hay hipertensión o retención de líquidos, y las calcicas no son adecuadas si se sufren cólicos nefríticos.

Las aguas de mineralización muy débil ayudan a prevenir los cálculos renales y se recomiendan para preparar alimentos infantiles
Si pieles agua ten en cuenta…

A la hora de consumirla, la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas recomienda:
No aceptar ningún envase que esté abierto. El camarero tiene que retirar la tapa en tu presencia. Si la botella lleva precinto, comprueba que esté intacto. En la etiqueta tiene que figurar el nombre del manantial del que procede o su lugar de explotación.

No servir el agua mineral con hielo, ya que se altera su composición. Para evitarlo, tómala fría pero no en exceso. La temperatura Ideal es entre 18 y 20° C.

Nunca deben utilizarse los envases para rellenarlos con otro tipo de productos diferentes al agua original.

Consigue la combinación perfecta

Aperitivos y entremeses. Se pueden acompañar de aguas minerales ligeramente gasificadas o sin gas de mineralización muy débil o débil. Estas últimas casan bien con sopas, pescados, mariscos y aves.

Ensaladas. Decántate por las aguas con un poco de gas, ya que potencian el sa bor de los aceites y vinagres que acompañan a estos platos.

• Carnes rojas y comidas especiadas. Combinan con versiones de mineralización débil. Los quesos también quedan bien con este tipo de aguas. Si son muy curados puedes optar por una más fuerte.

• Postres y dulces. Con aguas sin gas de mineralización débil. Si el postre es muy dulce, escoge una que sea suavemente gasificada.
apetito. Tienen una gran capacidad de activar los ácidos del sistema digestivo.

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