El sodio, contenido en la sal, es un nutriente necesario para el organismo pero solamente es recomendable consumir entre 2 y 4 gramos al día. Excederse de esa cantidad puede producir retención de líquidos y aumento de la presión arterial.
Por ello, conviene contemplar otras alternativas a la sal común (con una textura y un sabor parecido) que contienen cantidades muy pequeñas de sodio. A continuación alguna de estas ellas:

